Interview Magazine

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En tiempos turbulentos para la industria, noticias como ésta en verdad nos sorprenden, y es que, después de cincuenta años en ser referencia para las publicaciones de moda, actualidad, artes y estilo de vida, Interview la revista dejará de publicarse después de 50 años en circulación.

Conocida como “la bola de cristal del pop”, la publicación llega a su fin en medio de un complejo proceso de acusaciones y deudas. Un final triste y enmarañado para una revista que siempre tuvo como sello todo lo contrario: una alegría naif y multicolor y un planteamiento, tanto gráfico como editorial, pasmosamente simple.

Hablemos de aquello que hizo de esta revista, grande. Hay dos cosas llamativas de Interview. La primera, las portadas de su edad dorada, en los setenta y los ochenta, obra del fallecido Richard Bernstein, creador de una especie de proto-Photoshop, trabajaba sobre fotografías originales de las celebridades entrevistadas, remarcaba sus rasgos con lápiz y pintaba sus pieles con color pastel. Esas imágenes ya de por sí glamourosas se convertían en el colmo del kistch, en una especie de aparición angelical que, situada en el quiosco, no se parecía a ninguna otra portada.

 

 

Por otra parte, el otro elemento reconocible de Interview eran sus entrevistas, siempre hechas por un famoso a otro y planteadas (muy en la línea marcada por el propio Warhol y su forma de entender el mundo) como una conversación relajada que se intentaba plasmar en bruto en la edición final.

Fueron varios a los frentes que tuvo que enfrentarse esta revista, más allá de la actualidad de la industria, varios juicios aparecieron en los últimos años. A principios de este mes fue demandada por su ex director editorial Fabien Baron y su esposa, la estilista Ludivine Poiblanc, exigiendo más de $600,000 dólares en facturas que no se les pagaron como parte de su trabajo para la publicación. Pero esta demanda no es la única a la que se enfrenta la revista: la ex representante de ventas y eventualmente editora asociada Jane Katz demandó el año pasado a la publicación por salarios no pagados de más de $230,000 dólares, junto con reclamos de que fue despedida injustamente.

La sensación que Interview daba al lector era inaudita en cualquier otra publicación: era la de cercanía, la de sentir como un igual a estrellas de cine, aristócratas y millonarios que hablaban sobre la cotidianidad, y también la de sentir como un igual a los propios autores de aquella revista, que hacían que su trabajo pareciese fácil. Que pareciese que eso mismo lo podíamos hacer nosotros. Eso, para cualquiera que quiera dedicarse a trabajar en el periodismo, no tiene precio.

Dentro de las páginas de Interview aparecieron cientos de celebridades, pero delante de ellas surgieron miles de personas que supieron que eso era exactamente lo que querían hacer. Porque parecía un trabajo digno e inspirador pero, sobre todo, parecía divertidísimo.